
Don Abel llevaba toda la semana pavoneándose de que el primer Consejo de Administración se iba a celebrar en la ciudad en el que él es el Alcalde. Lo que no se esperaba el bueno de don Abel, es que el nombre, al final, mantuviese casi todo el nombre de CAIXAGALICIA, y que nos recuerde de forma permanente a la entidad coruñesa. Don Abel desde ayer no ha vuelto a abrir la boca, se ha quedado mudito con este inesperado rumbo en la FUSIÓN (él sigue llamándole absorción).
Ah, se sigue pavoneando porque se celebre aquí el Consejo de Administración, pero nada ha dicho de que los impuestos de la nueva caja, de carácter municipal, se pagarán en Coruña, que es donde está el domicilio legal de la entidad fusionada... Y esas cosas hay que decirlas. Así que si esto es lo que quería el alcaldede los vigueses, mejor que deje de ser alcalde, ¿no?


